9 de octubre de 2020

Bremen (1)

Mi mejor amigo y yo nos conocimos hace más de veinticinco años en el colegio, pero nunca habíamos estado fuera de España juntos y esta era la ocasión. Él se venía la primera mitad de la Navidad a Málaga y yo me iba la segunda a Bremen. Y así fue, desembarcando poco después del amanecer en la ciudad alemana y haciendo un pequeño trayecto en tranvía hasta la casa de Bernardo.


Tenía un área central relativamente grande que incluía entrada, salón y cocina haciendo esquina. Tenía dos baños y cuatro dormitorios: dos de ellos dando a la calle del portal y otros dos con su terraza común dando al lago Piepe. Estos últimos eran de un alemán con el que me comunicaba en portugúes y un indio que amablemente me lo cedió porque estaba en su país. Los que daban a la calle eran uno de mi amigo (limpio y ordenado) y otro de una española (puerca, oscura y caótica leonera).

Hicimos una rápida compra en el cercano supermercado Penny para, tras soltar limpiadores, viandas y demás, irnos a dar un ligero y rápido (muy rápido) recorrido turístico por el centro. De toda la información recibida sólo se me quedó grabada la de construcción de chalecitos para capitalistas, consumistas y sucios especuladores entre el río Weser y su brazo suroeste. Me recordó a la serie Deadwind...

Más allá del plan general de la citada celebración de nuestro cuarto de siglo de amisted, el concreto era una vuelta por el centro de la ciudad con vuelta antes de las doce cual Cenicienta y levantarnos pronto al día siguiente para coger un tren. Peeero, el hecho de que Bernardo se pasara la tarde cocinando salmón (sí, siempre salmón) mientras charlaba por el móvil con una amiga encendió la alarma naranja. El que ella terminara viniendo rápidamente desde Hannover (125 kilómetros) y que fuera fin de año, la roja.

En fin, una vez frustrada la idea inicial, nos asomamos por una ventana que daba a la calle Buntentorsteinweg para comprobar la temporal y peligrosa locura alemana a la hora de lanzas fuegos artificiales y tirar petardos en Nochevieja. Ellos se fueron de fiesta y yo me eché a dormir.

Fotografías:
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