Moscú (1)


















Delante de la misma Estación Leningradsky (noreste) tomamos el metro, hicimos transbordo a la línea 7 (Tagansko-Krasnopresnenskaya), apareciendo en la calle Marshala Biryuzova (noroeste) y comenzando a preguntar a los transeuntes hacia donde dirigirnos. Los rusos, encontra de lo que se suele pensar, son la mar de simpáticos y educados, pero casi nadia sabía dónde estaba el Ibis. Con esto, y tras esperarnos un rato sentados en un escalón de la acera, dimos unas vueltas para acá y para allá, bajo la autovía y de nuevo de vuelta. Resulta que lo teníamos relativamente cerca, tras un recinto entre cerrado y abierto de moles feas.

Tras disquisiciones y discusiones variadas sobre qué llevar y qué dejar en consigna, cruzamos el cercano parque presidido por un tanque T34, callejeamos entre bloques bajos y arboledas y cogimos de nuevo el metro hasta la calle Tverskaya, al lado del sencillamente nombrado Teatro de Rusia. Cruzamos por un paso subterráneo la avenida perpendicular y echamos un rato en la Plaza de Manège, donde se encuentra una cúpula de cristal coronada por una estatua de San Jorge a caballo y luchando contra un dragón. Entre tiovivo y mercadillo, entre la Duma de Moscú y el Museo Estatal de Historia, pasamos por la preciosa Puerta y Capilla Ibérica hasta llegar a la Plaza Roja.

Prácticamente toda la plaza estaba invadida por el montaje o desmontaje de decenas de casetas, lo que se puede incluir en las obras y más obras que uno va encontrándose en cada viaje. En la Plaza Roja hay dos catedrales: la famosa de San Basilio y la menos conocida de Kazán. Esta es muy pequeña pero merece la pena. Me dió coraje que, por muy prohibido que estuviera realizar fotografías en su interior, me llamaran la atención por hacer una desde su interior, que es muy diferente. Recorrimos la plaza por el lateral izquierdo hacia la catedral de San Basilio, presidida por un monumento en representación de "con la mano abierta no pasa nah".

Hicimos parada en el restaurante Vanilla Sky para hacer "tsss, una rusita" y comprobar que las de allí no alcanzan ni por asomo a las de El Fali y sus compis (Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UMA). Entramos en la última catedral citada y descubrimos que, a pesar de su apariencia relativamente pequeña en cuanto a tamaño, en su interior hay numerosos pasillos y encondrijos que husmear. Tuvimos la suerte de encontrarnos a un, diría yo que, barítono cantando a capela literalmente. De la misma forma que con las pruebas de la Plaza del Museo de San Petersburgo, se me pusieron los vellos de punta y se me siguen poniendo cada vez que recuerdo/veo el vídeo con el móvil.

Fotografías:
https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157708972376852

Página web:
http://www.alvaromartinfotografia.com

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