San Petersburgo (4)


En vez de salir esta vez del hotel girando a izquierda y derecha como el día anterior, lo hicimos a izquierda e izquierda para encarar la calle Ulitsa Nekrasova y descrubir otras áreas de San Petersburgo; más rusos y menos chinos.

Nos paramos a ver la entrada y los escaparates del teatro de marionetas Bolshoi, con curiosos muñecos y carteles. Aparecimos en una avenida más concurrida y la cruzamos un poco más adelante  para entrar en la calle Ulitsa Pestelya (en realidad "ulitsa" significa "calle" al igual que "prospekt" significa "avenida", con lo que reconozco mis redundancias).


Librerías infantiles, puestos de frutas y vecinos hablando en los portales. Un ambiente más de barrio a pesar de no estar especialmente lejos del centro. Lo que todo el rato veíamos al fondo de la calle estaba ahora a nuestro lado, tratándose de la Iglesia de San Gran Mártir y Sanador Pantaleón (la madre se lució...), y por cuyos alrededores Lola desapareció un rato.

Cruzamos preciosos puentes sobre los numerosos ríos y canales de la ciudad, recordándome uno de ellos al de Alejandro III de París. Atravesamos el Jardín Mikhailov, uno de los primeros desarrollos poco después de la fundación de San Petersburgo, pasando por detrás de nuestro destino.

El centro Colección Museo Ruso de San Petersburgo de Málaga es filial del Museo Estatal Ruso, y frente a este último nos encontrábamos. Mi visita en el Edificio de Tabacalera de mi ciudad poco después de la inaguración ni me decepcionó ni me impresionó, combinando verdaderas obras de arte con algún que otro elemento sobrante (realmente sólo hay uno hoy en día).


Esperaba mucho de este museo original y adelanto que para nada me desilusionó a pesar de no entrar por su esplendorosa portada sino por una escalera hacia pasillos subterráneos. Las salas eran sobrias y elegantes, cediendo el protagonismo a cuadros y esculturas. Tiene el mayor depósito de arte ruso y, lógicamente, lo expuesto es una esplendorosa muestra.

Lo que más marcado se me quedó  después de un par de horas fue lo esperado, es decir, las pinturas de la época soviética de hoz y martillo, de cazadores/agricultures en el campo y de trabajadores en la ciudad, sin dejar a un lado las imágenes de batallas y guerreros. Me encantó la también sencilla decoración del restaurante que está de paso hacia la salida, la cual nos aclaró al atravesarla la duda que tuvimos veinticuatro horas atrás

Fotografías:
https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157711918114252

Página web:
http://www.alvaromartinfotografia.com




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