22 de junio de 2019

La Habana (5)

La calle San Lázaro termina en la Universidad de La Habana, donde giramos a la izquierda para comenzar a pasear por calles tranquilas mientras hacíamos la digestión. Era un ambiente de barrio, cruzándonos con carritos de helados, grupos de vecinos charlando en las puertas de las casas, mujeres volcando los cubos de fregar y parejas de la mano. Llegamos a una zona con más activdad y, preguntando como tantas veces, llegamos al cruce donde la avenida Salvador Allendde pasa a llamarse Carlos III.

Allí está la entrada principal de la Quinta de los Molinos, importante por haber sido la residencia de los Capitanes Generales durante el período colonial y también del militar Máximo Gómez, además del museo del mismo nombre y el Jardín Botánico de la ciudad. Mi amiga Cinthia prefirió esperarme fuera mientras yo entraba a inspeccionar, empezando por una serie de jaulas con gallos, tórtolas y demás. También había un vivero, tanto con una zona de trabajo donde supongo que regogían y enviaban materiales como una zona de plantas perfectamente ordenadas y cubiertas por plásticos transparentes.

Entre las múltiples estatuas que había me encantaron las de los dos perros, uno al lado del otro; firmes y fieles. Descubrí que se encuentra allí el Instituto Superior de Ciencias y Tecnología Nucleares que, aunque por fuera parece abandonado, según me he informado imparte muchas licenciaturas, diplomaturas, cursos, etc. El gobierno forma y educa hasta unos altos estándares, pero los cohíbe de llevarlos a la práctica.

Entre grandes pajareras recubiertas de enredaderas y rodeadas de agua llegué a lo que parece un pequeño museo y un par de oficinas que, como tan de moda está nombrarlo en España, será un centro de interpretación. Me llamó la atención un cartel que, además de la programación sociocultural y ambietal del centro, tenía el logotipo de Euskal Fondoa, una asociación vasca. Es curioso que a lo largo de este viaje me vaya encontrado exclusivamente colaboraciones con países o comunidades autónomas de donde había y hay ideas proterroristas, independentistas y comunistas. De nuestros bolsillos al gobierno, del gobierno a las comunidades autónomas y de las comunidades autónomas a países comunistas. Casualidades de la vida...

Por suerte los cubanos aman a España, y nada más retomar la marcha encontramos a un hombre mayor con una polo con la bandera. Me permitió amablemente hacerle una fotografía, pero luego pidió dinero. No lo critico porque probablemente yo también lo haría en la situación en la que los tienen.

Doblamos hacia la izquierda para encarar la Avenida de la Independencia (uff, que nombres más cansinos...) y continuamos dejando a un lado la Terminal de Ómnibus de La Habana  (una palabra rara en español pero habitual en portugués) y la Sala Polivalente Ramón Fonst. He puesto este nombre en Google para informarme y lo primero que me ha salido es un catalán independentista que escupe odio a España por lo cuatro costados. No me extrañó demasiado pero, por suerte y alivio, tirando para abajo resultó corresponder a un esgrimista cubano.

Tsss, pero no os relajéis por ello más que con un simple suspiro de alivio, pues el siguiente "checkpoint" fue la Plaza de... mmm... ¿como era...? ¡Ah, sí! ... de la Revolución... Que más que una plaza es un enorme descampado asfaltado. En una parte están las instalaciones del Ministerio del Interior, donde están las llamativas y vistas hasta en la sopa caras de Fidel y el Che. Me sorprendió una señal de "prohibido volar dron". Y es que es en esa plaza donde se celebran los discursos y charlas procomunistas. Según me he informado, las miles de personas que acuden a estos eventos suelen ser masas enviadas por el gobierno, siendo por ello que no quieran más cámaras que las de su propia televisión. La manpulación a través de los medios de comunicación; todo un clásico.

Más allá de temas políticos, el Memorial José Martí es gigante e impresionante. Presidido por una estatua de dimensiones bíblicas representándolo a él en postura El Pensador de Rodin. Se trata de un edificio con forma de estrella de cinco puntas (desde plano picado o vista cenital) y de más de 130 metros de altura.construido sobre lo que antes se llamaba Loma de los Catalanes y donde estaba la Ermita de Montserrat (venga, pelillos a la mar...). En la parte baja tiene un museo cuya temática no me interesa y por lo que no entré. Un temible acensor te eleva a unas alturas que, si no fuera por el mismo, sólo habitan aveces rapaces. Si no fuera porque sólo iba de ocio, además de la presión de los turistas, las sucias cristaleras y demás, era para quedarse horas fotografiando y disfrutando las vistass que cubrían más de 50 kms a la redonda.

Si bien el Memorial José Martí está en el centro y el Ministerio del Interior con sus dos personajes al norte, al sur está el Comité Central del PCC (Partido Comunista de Cuba). Es también un gran edificio, no esta vez en altura sino en extensión, cuya parte central tiene cierto aire al Memorial de Lincoln en Washington mas su nombre le relaciona más con la china comunista (Comité Central del Partido Comunista de China). En fin, teorías comunistas pero prácticas capitalistas. Extraño...

Todo aquello era ya parte de El Vedado, una de las tres partes principales de La Habana. Pero nuestras energías estaban bajo mínimos y nos dirigimos a La Habana Vieja a cenar en una hamburguesería humilde y sencilla, donde si pides ua loncha más d queso te cobrán una ridícula (para nosotros) cantidadad de pesos más. Y allí terminó la jornada, reflexionando y comentando sobre lo visitado a lo largo del día.

Fotografías:
www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157703464968282

Página web:
www.alvaromartinfotografia.com