3 de mayo de 2019

Huelva (2)


















Cien o doscientos metros hacia el sur llegamos al Muelle del Tinto, una obra de Gustave Eiffel que me recuerda también a Almería, no sabiendo si hay relación directa entre ellos. Más allá de su antiguo uso comercial, hoy es para recreo y ocio de familias, parejas y amigos. Para disfrutar del sol del de invierno cuando estuvimos allí. Tiene tres plantas, pudiéndose disfrutar desde el final de la más alta de unas muy buenas vistas. El Nuevo Colombino es donde juega el Recreativo de Huelva y se encuentra justo enfrente, en el paseo marítimo.

Este equipo es el decano del fútbol español porque fue creado por los ingleses que se establecieron por terrenos onubenses hace más de un siglo para la extracción de cobre. Aparte de fábricas y construcciones que aún perduran, lo más típico y conocido es el Barrio Reina Victoria, Barrio Obrero o, más coloquial, Barrio Inglés. De estilo entre neomudéjar, andalúz y colonial, es una zona de unas ocho hectáreas sobre el Cerro de San Crisóbal, haciendo contraste con los bloques y edificios comunes que lo rodean.

La estancia en Huelva no terminó aquí, sino que cruzamos el puente esta vez de vuelta y nos desviamos ligeramente para aparcar al lado del Monumento a los Descubridores, una columna de más de 45 metros sobre su promontorio. También construida hace más de un siglo y recientemente restaurada.

Nos metimos en el monasterio sin saber que se estaba celebrando una misa, con lo que nada más entrar pasamos entre los numerosos devotos para sentarnos en una banqueta del fondo. Terminada la misa (que no la cena) salieron los creyentes y quedamos cura y niños para recoger y nosotros para fotografiar.

Guiados por un grupo de señoras mayores bajamos hacia el río pasando por el Foro Iberoamericano, un noventero y feísimo teatro al aire libre. Entramos al Muelle de las Caravelas, donde el centro de atención son las reproducciones de la Pinta, la Niña y la Santa María. Se puede subir a ellas y entrar en ellas, destacando Colón haciendo sus mediciones y la tripulación gritando a los grumetes mediante altavoces ocultos. No olvidar el precioso entorno del Muelle de la Reina, las marismas y los "cuá-cuá".

Nombrar también la salida de nuevo por la carretera nacional entre casi infinitas instalaciones e infraestructuras, y sus llamativas luces mayormente rojas, fijas o intermitentes, que dan ese aire futurista que a veces relaciono con videojuegos o películas que me gustan. Ese mismo aire, ahora literal, es el que hace que Huelva tenga el mayor índice de cáncer de toda España.

Me planteé la ciudad como estupenda para vivir por sus numerosos y atractivos puntos urbanos y entornos naturales, tranquilidad y relax a la vez que su motivadora cercanía a Portugal. Pero después de los datos estadísticos me lo he replanteado. Me viene a la cabeza (nunca mejor dicho) un capítulo de Fringe que se desarrolla en un pueblo perdido por los bosques del norte estadounidense. ¡Ahí lo dejo!

Fotografías:
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Página web:
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