20 de julio de 2017

Madrid (2): Valle de los Caídos














"Uh, ha ido al Valle de los Caídos, ¡qué facha!". Si piensas eso o algo mínimamente parecido te recomiendo que dejes de leer. Si, al contrario, estás más allá de ese estándar cuando lees experiencias y opiniones, bienvenido.

A pesar de ser principios de Junio, de camino al Valle de los Caídos y acercándome a la Sierra de Guadarrama, el cielo se puso realmente oscuro y comenzó a diluviar, Más allá de las precauciones al volante, adoro la fuerza de la naturaleza.

El aparcamiento estaba casi vacío y continuaba lloviendo. Me planté delante de la basílica, quedándome tan inmóvil como la misma estructura, majestuosa e imponente. Lo típico, una imagen vale más que mil palabras, pero si la imagen es en persona, aún más.

La sola presencia de los vigilantes y meditadores de los ángeles custodios da aviso de que el respeto a todo el recinto es obligatorio. La libertad de creencias religiosas, políticas y de demás índoles van en ambos sentidos. Quien no entienda o comparta que se vaya a las barricadas a hacer manifestaciones/botellones/orgías pensando en argonautas con banderas de un par de herramientas o divertidos colorines.

La gran nave es colosal, dejando casi sin palabras y respiración. Avanzando por ella y entre las seis vírgenes se llega al crucero, presidido por Cristo crucificado y donde se encuentran las tumbas de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera.

No voy a centrarme mas en detalles, pues todo está en Internet. Pero, por favor, eviten páginas web de información sesgada o manipulada, con la Wikipedia vale para empezar.

Con dificultades para apartar la mirada de la embriagadora cúpula y dirigiéndome de espaldas hacia la salida, nunca olvidaré la sensación de haber visitado esta explosión de historia y arte, de respeto y honor hacia los más de treintamil españoles caídos por ambos bandos.

Rodeando el monumento bajo la mirada de una cruz de 150 metros de altura, evangelistas y símbolos, me puse a almorzar en la Abadía de la Santa Cruz, un nombre como anillo al dedo dado lo que la preside en la distancia. Y familias con risas pero sin voces, escuchándose poco más que el piar de los pájaros en un entorno natural, tranquilo, relajado y saludable. Tampoco olvidar que fue repoblado y por quién (como tantos entornos españoles que hoy en día están siendo quemados y/o construidos).

Después de una curiosa e interesante conversación con una de las camareras de origen indio, eché un ojo a las habitaciones situadas en la planta superior. Un ambiente seco y sencillo con poco más de una buena limpieza y estupenda iluminación.

Entre la basílica y la abadía/hospedería hay árboles, plantas y pequeños estanques, permitiendo disfrutar la cruz desde atrás, donde muestra el mismo o incluso más esplendor. Zonas de ocio y esparcimiento como campo de fútbol y mesas para merendar, la Sierra de Guardamuros ofrece senderismo através de un bosque de pinos, cipreses, abetos, etc.

Las mentes lobotomizadas por la decadente educación o manipuladas por grupos mediáticos (Prisa, Atresmedia, etc) creo que se sentirán más a gusto haciéndose "selfies" de perfil, una pierna semidoblada, manos en la cintura y labios atrayentes ante héroes pacificadores presidiendo Los Inválidos o Trafalgar Square, por citar algunos con ironía.

En fin, porque recordar, narrar y escribir asienta los viajes, pero cruzo los dedos para que poca gente lea esto, continuando el Valle de los Caídos como un lugar reconciliación y paz. Por cierto, me queda por ver el cercano Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157684634852136

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