21 de julio de 2016

Lisboa (3)



La mañana del último día me di una caminata de este a oeste por la parte norte de la ciudad, desde el hotel donde me alojaba hasta cerca del hotel donde estuve la anterior vez, muy cercano a la Praça de Espanha y junto a donde se encuentran la Fundaçao Caloste Gulbenkian y el Centro de Arte Moderna José de Azeredo Perdigão. Yo no tuve duda y fui directamente al Museu Caloste Gulbenkian, pues sabiendo un mínimo de turismo y arte la elección es fácil.

Mi intuición no falló y me encantaron ya de entrada las instalaciones, un edificio moderno y sobrio rodeado de una vegetación exuberante con patos a sus anchas. Los interiores eran muy neutros, siendo las colecciones lo que destacaban aparte de, desgraciadamente, un grupo de españolas (posiblemente madrileñas) que iban dando la nota.

Las obras expuestas son un pequeño porcentaje de lo que dispone la fundación, estando ordenadas cronológicamente y representando distintas culturas históricas. El creador de la fundación, y quien le da nombre a la misma, fue un caucásico armenio que invirtió gran parte de su fortuna relacionada con el petróleo en temas de arte y filantropía. El libro del museo me espera en la estantería para ser leído en portugués.

Fotografías (Museu Calouste Gulbenkian) -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157671354241115

El almuerzo fue en el Hard Rock, uno más tachado de la casi interminable lista de los que aún me faltan por visitar. Ya recargadas las fuerzas con un plato de salmón con bimi dediqué la tarde a pasear por el centro de la ciudad y la Alfama, descubriendo y disfrutando las diferencias entre el día extremadamente lluvioso de la llegada con el estupendo sol que hacía. De camino, entre las innumerables opciones que hay, me acerqué a lugares como la Sé de Lisboa o el Miradouro de Santa Luzia (donde llaman "suco natural" a zumo de bote).

Terminé la tarde/noche en un restaurante de comida rápida y sana, correspondiente a una franquicia llamada Vitamina, y tomando una infusión en el histórico Café a Brasileira, un poco más arriba de la calle (en la que se encuentra la histórica Livraria Beltrand) y escuchando en directo a un grupo de Cabo Verde.

El tiempo tuvo un detallazo, pues aunque el viaje de vuelta era lluvia y más lluvia, en la parada en Mérida para almorzar se pudo visitar teatro/anfiteatro romano sin paraguas en mano. A veces uno no es consciente del valor de lugares que se visitan, diciendo un "no es para tanto" cuando se está allí pero un "¡ahí he estado yo!" cuando se ve por la tele. Por suerte, con la experiencia viajera se va corrigiendo eso. Y no tiene más (que no es poco), una ciudad pequeñita con su centro/calles peatonales, su plaza central (Plaza de España) y una fortaleza en la que no llegué a entrar. Dos puentes, uno romano y otro de Santiago Calatrava (ejem...) sobre el río Guadiana.

Fotografías (Mérida) -> https://www.facebook.com/alvaro.martin.fotografia/photos/a.556623587751253.1073741829.331771663569781/1033872570026350/?type=3&theater

En fin, mi querida Lisboa, ya sabes que no hay dos sin tres...

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157668751800172

Página web -> http://www.alvaromartinfotografia.com