13 de abril de 2016

París (3)

El primero y único de los días soleados invitaba a no coger metro, con lo que encaré el Boulevard de la Chapelle, enlacé con el Boulevard de Clichy y me planté ante el Moulin Rouge. Con el logo en la misma acera y un par de bloques convencionales a sus costados, el local estaba cerrado esa mañana, aunque en la entrada se podían ver carteles de espectáculos, no sé si históricos o actuales. En la tienda, en el lateral de la manzana, no llegué a encontrar una taza decente y terminé comprándola en un moro cercano. No fue con referencias del Moulin Rouge, sino del desaparecido Le Chat Noit, que me recuerda a mi gato.

Ya subiendo cuestas, entre bares como el "SYMPA" y floristerías como la "Au nom de la rosa", haciendo vídeo en el Saint Jean de Montmartre y plantándome en un jardín frente a la frase "aimer c´est du dósordre... alors aimons!". Surge de un bocadillo tipo TBO y este de la boca de una mujer de vestido azul (descartamos a la de Matrix). Todo pintado/escrito en una pared con un "te quiero" en decenas de idiomas en la parte inferior. Como curiosidad, una amiga ya me había hablado de ese pequeño parque, pero describiéndome distinta postura y frase de la ya citada mujer. Incluso en la revista turística del hotel, de ese mismo mes, aparecía una fotografía diferente. No era mentira ni montaje, pues aún quedaba ligero rastro de ello, pero había que fijarse y relacionarlo.

Tabernas y bares con nombres de más o menos originalidad, largas escaleras de las de subir los escalones de dos en dos y guitarristas que intentan vivir de su voz. En la Place du Tertre los pintores hacen retratos a turistas y capturas de paisajes/monumentos de alrededor. En este siglo va cambiando lo bohemio por lo comercial, el arte por la mercadotecnia. No lo veo negativo o que haga perder valor, sino más bien una sinergia que produce motivación. La plaza mantiene su encanto y relax.

Tanto tiempo con el gorro que ni me acordaba de tenerlo puesto y me lo recordaron con educación a la entrada de la basílica del Sacré-Coeur. No podían hacerse fotografías independientemente de si se usaba flash o no, claro que no hacían referencia al vídeo. No contaron con mi astucia.

Las vistas de París desde Montmartre, a 130 metros sobre el nivel del mar, son una maravilla empañada por la maldita polución, que le resta nota al "skyline" de la metrópolis. Tras bajar las casi infinitas escalinatas y esquivar vendedores negros de nula educación me crucé con un nuevo molino, pregunté a un francés en inglés y "voilà", el Cimentiére de Montmartre. Habiendo comentado ya que me gustan los cementerios no voy a explayarme en la descripción de este o el de Montparnasse pues, aparte de sus dimensiones, son muy parecidos al malagueño de San Miguel. Parte porque también hay mucho arte aquí, parte porque también hay mucho enterrado de allí. Todo un popurrí.

Metro hasta la Place de la Nation, rodeo a la Place de la Bastille (mucho ruido y pocas nueces, mucha historia y poco caché) y giro a la derecha a la Place des Vosges. Es una plaza de ensueño del que hace despertar el guarda de la misma a la hora de cerrar. De toas formas, los alrededores del Centre Pompidou merecen callejear por ellos pues, sin ser la parte mas bella de la ciudad, tienen mucha vida y actividad. Tiendas de todos los colores a las que se le suma el ambiente turístico/artístico del museo, del cual me ahorro hablar...

Fotografía -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157665000727550

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