7 de septiembre de 2014

Más casas que personas






Cuernavaca (capital de Morelos) y Jiutepec son dos ciudades que lindan, con la única separación de un cruce de carreteras y autovías con forma de Scalextric. Si le unimos a eso que casi todas las viviendas son unifamiliares (tanto las de los ricos como las de los pobres), además de que muchos negocios están en construcciones independientes, sin viviendas encima, estas dos ciudades forman una considerable metrópolis sin tantos habitantes como aparenta.

El primer día que bajé a Cuernavaca lo dediqué a visitar los sitios más turísticos, como el Jardín Borda y su museo interior, la catedral y las dos pequeñas iglesias con las que comparte recinto y el palacio municipal (ayuntamiento) situado en el Zócalo.

Subieno por cualquiera de las dos calles principales y casi paralelas llegamos a la unión de ambas, un cruce/plaza cubierta de una maraña de cableado eléctrico (las ciudades de mexicanas son baches por abajo y cables por arriba) y presidida por la imponente Parroquia de San José (conocida también como El Calvario).

Una serie de curvas descendentes rodean la parroquia y, tras visitar el pequeño Museo de Fotografía Antigua, nos lleváron a un parque urbano de considerables dimensiones. Situado bajo los puentes y tráfico de la ciudad, este entorno daba frescura y tranquilidad. Una pena que no estuviera bien cuidado y el riachuelo que lo atravesaba estuviese totalmente contaminado.

En otras ocasiones que volví a Cuernavaca, ya fuera para matar el tiempo entre escapada y escapada o porque tenía que acercarme a alguna de las estaciones de autobús a comprar algún boleto (billete), hice multitud de descubrimientos a más pequeña escala.

La comida china en México es diferente que en España, con lo que disfruté de ella en un par de ocasiones en un restaurante a pocos metros de la Plazuela de Zacate, donde me quedé con las ganas de visitar el Taller de Arte.

Prácticamente pegado a la catedral se encuentra el Museo Robert Brady, que combina salas/habitaciones alternando diferentes obras del autor con el relax de su piscina y cafetería al aire libre. También por esta zona di con un par de locales donde había buenas infusiones y wi-fi.

De casualidad, como hago casi todos mis descubrimientos en las ciudades, llegué a una pequeña iglesia en la calle Arteaga. Terminé hablando con el encargado (no recuerdo que cargo tenía exactamente) más de una hora, emocionado él por haber estudiado en un colegio de los Hermanos Maristas en México D.F. al igual que hice yo aquí en Málaga.

Las visitas a Cuernavaca las solía terminar entre el Jardín Juárez y el Zócalo, donde descubrí un puesto callejero con mi adorado helado de guanábana, el cual me tomaba viendo bailes de parejas mayores, música en directo o espectáculos de payasos.

Tanto de Cuernavaca, como de los otro dos municipios de Morelos de los que voy hablando (véase Tepoztlán y Jiutepec), se pueden ver las fotografías aquí:

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/sets/72157653823705468

Página web -> http://www.alvaromartinfotografia.com