3 de diciembre de 2012

Desde que llegué.

Como no tiene mucho sentido tener un blog si no se publican entradas con cierta frecuencia, ha llegado la hora de corregir ese error que llevo cometiendo desde que volví a España. Así que... comenzaré diciendo que en los aproximadamente tres meses que llevo por aquí me he dedicado a muchas cosas, pero en lo estrictamente fotográfico he hecho dos bodas que tenía ya cerradas desde principios de año.


















Pepe + Elisa

Esta boda fue realmente genial, pues los novios empezaron siendo como una pareja más pero terminé haciéndome casi amigo de ellos, invitándome Pepe a jugar al fútbol con sus amigos y todo. Además, tuvimos sesión de postboda, lo que te da oportunidad de hablar con ellos más tranquilamente que con las prisas del propio día de la boda. También quedamos después un par de veces para que me dieran su opinión sobre el álbum y pudieran cambiar algunas fotos por otras, así que todo muy bien.  Una gente estupenda.

Respecto al resultado final, pues como siempre me ocurre. Al principio me gusta mucho el trabajo que he hecho y, conforme pasa el tiempo, voy descubriéndole errores  y más errores. Supongo que es parte del proceso de aprendizaje y lo que realmente lleva a mejorar en cada nuevo trabajo que se realiza. Intento no frustrarme con ello y asumirlo como algo natural.


















Gema + Miguel

Todo comenzó como lo hace cualquier boda, es decir, con los preparativos de la novia en su casa. Luego, visita a la habitación del hotel para hacerle algunas fotos también al novio. Aproveché la larga ceremonia para hacerla entera sin flash, cosa que ya probé en la boda de Pepe y Elisa. Salvo en iglesias muy oscuras, las fotografías quedan mucho más bonitas con luz natural. También depende de la cámara, pero mi 7D se comporta a las mil maravillas con ISO 1600 (mérito también para el estabilizador de imagen del objetivo).

Hasta aquí todo normal. Sin embargo, todo se volvió de locos desde el final de la ceremonia. Los novios salieron a la carrera y sin previo aviso de la iglesia. Tanto, que no pude sacar una foto decente del arroz. Es más, casi no hubo arroz porque no le dió tiempo a los invitados que esperaban fuera.

La razón parece ser la cercana hora de cierre del parque donde íbamos a hacer los exteriores, que además es de pago. Después de muchas carreras, coches, semáforos, atascos y descontrol en general, conseguimos algunas buenas fotografías de exteriores tanto en el Molino de Inca como luego en la playa de la Carihuela.

¿Y ahora? Pues en las próximas dos semanas tengo nada menos que cuatro sesiones de moda en Antequera, Ronda, Málaga,... Toca compaginarlo con el cierre de los primeros contratos de boda y comuniones para el año que viene y con mis estudios. Sí, en breve seré también Diplomado en Ciencias Empresariales :)

PD: Prometo continuar publicando entradas sobre mi estancia en México, pues quedan viajes muy interesantes, como la ciudad de Mérida, la cabañas en la selva de Yucatán, las ruinas de Palenque o el pueblo mágico de San Cristóbal de las Casas.


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